07 mayo 2009

La explosión floral de las falsas acacias

En el cordal de Erroizpe todos los años y durante el mes de mayo podemos asistir a un fenómeno natural, espectacular, algo inquietante, bello y observable a muchos kilómetros de distancia; estamos hablando de la floración de la falsa acacia, Robinia pseudoacacia.

Fíjate estos dias justo debajo de la cima de Erroizpe, y verás que a mediados de mayo aparecerá una clara banda blanca, muy blanca, que contrasta claramente con el entorno. La primera vez que me fijé en esto desde Tolosa, aluciné, pensé que era un reflejo del roquedo, que alguien había hecho una pintada al monte.

Es la falsa acacia, un árbol de hoja caduca de la familia de las leguminosas, originaria del sureste de USA y que como el pino americano también es una especie de crecimiento rápido. Está incluida dentro del catálogo de plantas invasoras, es decir es un árbol que desplaza a las especies autóctonas y ocupa su espacio natural.

Se utiliza en jardinería, como seto para cortavientos, es fijadora del nitrógeno atmosférico, se usa también en cosmética, en la apicultura, como forraje para el ganado, planta medicinal, etc.

Si quieres ver estos árboles de cerca, tienes que tomar el camino natural hacia Erroizpe, pasar por Santiagoenea, por el depósito de agua de Gaztelu, y una vez que te adentres en el bosque, en el primer cruce, te encontrarás con tres caminos, el de la izquierda va a Erroizpe, toma el de la derecha que te llevará hasta Minatxuri pasando por las bordas de Aragor. Una vez en este camino encontrarás enseguida un prado a la izquierda, con una fea borda de cemento en el centro. La primera línea de arboles hacia arriba, hacia la cima, son de falsas acacias.
En el mundo de la silvicultura también existen las modas, y animados por la variedad de sus aprovechamientos, y sin pensar en otras consecuencias, este árbol se introdujo en el ámbito rural del País Vasco en los años 60 del S.XX. El tronco suele ser casi perfectamente rectilíneo, y por ello se usó para postes de madera de líneas eléctricas y teléfónicas, que tanto proliferaban en aquella época. También se usaba para hacer las estacas de cierres de prados, campos y propiedades.

No parece que esta plantación pueda crear problemas por ahora en la zona y medrar, perjudicando a las especies autóctonas. Lo vigilaremos.
El bosque de acacias limita hacia arriba con un bello, natural y extraordinario bosque de avellanos, que por suerte impide la expansión de la acacia; hacia abajo limita con la pradera de producción de hierba, que todos los años sus propietarios la siegan varias veces. Si estas dos circunstancias cambiaran, la falsa acacia podría expandirse peligrosa y fácilmentemente por todo el cordal.
Las promesas de dinero "de rápido crecimiento" el tiempo las pone en su sitio, y las falsas acacias hoy son solamente testimonio de expectativas mal planteadas, de una curiosa suerte de inflación de estacas, que la humedad y los nuevos materiales las convierten en restos del pasado.
En el entorno muy humanizado y degradado de los alrededores del caserio Mahala y Malerreka, proliferan sin control las falsas acacias. Habría que plantearse hacer algo, si bien estos terrenos corresponden al término municipal de Leaburu.

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