24 mayo 2011

Hayas trasmochas en Gaztelumendi

Haya sin trasmochar
El haya, Fagus sylvatica, pagoa en euskara, es un árbol que de forma natural y sobre todo en espacios abiertos, crece hacia arriba a gran altura incluso hasta los 40 m.

El haya trasmocha en cambio es un tipo de árbol modificado por la acción del hombre, con un grueso tronco de unos 2 m. de altura, a partir de la cual y por medio de diversos tipos de cortes dirigidos no se deja crecer tanto en altura, sino más bien en anchura. Ese punto de altura donde comienzan los cortes se llama la "cruz".


Haya trasmocha en mal estado
El origen del trasmocho es realmente curioso y de él se desprende gran astucia y calculo que nos retrotrae hasta el S.XVI. En esa época de necesidad de madera para la construcción de barcos de la armada española, la corona de Castilla practicaba sin escrúpulos la expropiación forzosa de arbolado, fijando además sin rubor el precio que consideraba oportuno, algo así como lo de los "mercados" de hoy día.

Con el trasmocho del arbolado los aldeanos conseguían un tipo de madera que no alcanzaba las longitudes ni las formas deseadas, y que además contenía excesivos nudos para la construcción naval. De esa forma eludían las necesidades madereras del estado, pero conseguían mantener muchas de las utilidades tradicionales que en el ámbito rural proporciona el haya.

Hayedo trasmocho en Gaztelumendi
Los usos del haya son varios y han cambiado con los tiempos. Se utilizó como alimento humano e incluso en la cultura pirenaica se recogen indicios de una "coca" vasca, utilizando ciertos alcaloides alucinógenos presentes en las hojas jóvenes de haya. Los hayucos se comían como "pipas" y el uso de aceite de hayuco era una práctica generalizada.

Cruz de haya trasmocha, en forma de candelabro
Además el haya se utilizaba también como alimento y cama para el ganado, su madera se utilizaba como combustible y algunas partes del trasmocho podían utilizarse también en construcción naval, no fueran a enfadarse en demasía los señores de los mercados.

Más modernamente se usó para fabricación de productos químicos o farmacéuticos y como uso recreativo y de esparcimiento.

Sin duda el uso más antiguo del haya y paradójicamente también el más moderno es el uso "ecológico" del árbol: el haya atrae la niebla y la humedad, retiene las lluvias torrenciales y es un excelente formador de suelo, suelo fértil y con mucho humus, propicio para fauna diversa y especies micológicas.
Localización geográfica del hayedo trasmocho de Gaztelumendi

El trasmocho por lo tanto es una técnica para poder utilizar la producción del árbol pero sin acabar con él. No es que lo de antes, "lo antiguo"  fuera la arcadia feliz, pero es que lo de ahora no tiene nombre..... Ah, sí! Calentamiento  Global y 1.500 millones de personas en la pobreza y miserias más absolutas.

Restos de una borda junto al hayedo trasmocho
El hayedo trasmocho hasta el siglo pasado se relaciona claramente con la cultura del carbón vegetal y su elevado consumo en la ferrerías tradicionales: Las "txondorrak" eran unas construcciones en las que se fabricaba carbón vegetal en pleno monte. Allá donde encontremos hayas trasmochas será un claro indicador de esta actividad ya abandonada y sólo practicada ocasionalmente como folklor.

Haya trasmocha..... podada recientemente en Gaztelumendi
El abandono de las hayas trasmochas y la cultura del carbón ha originado un tipo de árbol llamado "trasmocho interrumpido", grandes árboles con forma de candelabro y ramas verticales de grandes dimensiones.

Estamos perdiendo patrimonio de siglos ante nuestros propios ojos y los intentos para recuperarlo son escasos y heróicos. El hayedo trasmocho de Gaztelumendi es de muy pocos ejemplares, árboles centenarios, olvidados, atacados por la armilaria, abandonados, sin podas ni cuidados en muchos, muchísimos años.

Haya trasmocha atacada por Armilaria
El hayedo trasmocho de Gaztelumendi se encuentra en ligera orientación norte, pero en cinco minutos de caminata prácticamente llana estamos en protegida orientación sur. En el mismo hayedo se observan muros de una borda de grandes dimensiones colapsada hace ya tiempo, y junto a un haya trasmocha hay restos de una curiosa estructura circular de piedra, que probablemente será una borda tipo navarro para protección de una única persona, quizás de pastor. En los alrededores restos de muretes de piedra caliza de majadas abandonadas hace tiempo, relatan una pugna inmemorial pero bien documentada entre pastos y bosques.

Hayedo trasmocho en otoño
El monocultivo de pino americano ha hecho mucho dinero fácil y subvencionado, pero el bosque ha perdido salud y belleza, hemos perdido el respeto al monte y a sus habitantes.

Hay quien llama al hayedo "la oración del sirimiri" o "el bosque sin arbustos" o "el reino de la niebla" o "la madre de las fuentes" o "la abuela haya"... pero hoy sólo son puntos "sin interés" en un mosaico de pinares.

El hayedo trasmocho no es exclusivo de Euskal herria y sus peculiaridades se conocían bien en toda Europa, pero se puede afirmar que mientras allí ha desaparecido por completo, aquí todavía hay restos extraordinarios, ahora bien por desconocimiento y desidia, a punto de desaparecer.
Hayedo trasmocho al final del verano

Es de justicia decir que la generosa política de subvenciones a la agricultura de montaña es la principal causa del olvido y abandono del hayedo trasmocho. Recientemente la administración se ha dado cuenta de este detalle, y de la importancia como patrimonio forestal del trasmocho y hay algún intento de preservar los hayedos más importantes, pero la política actual dedica más interés a costosas y faraónicas obras de infraestructuras viarias y portuarias, que a un simple árbol con algo de historia. Es curioso que en una publicación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, se insinúe que la ignorancia del pueblo sobre el trasmocho sea causa de tal abandono.

Cierre de piedra junto a haya trasmocha.
También es de justicia decir que mientras las autoridades locales de Gaztelu no muestren sensibilidad alguna por este tipo de patrimonio tampoco habrá nada que hacer, pero..... todavía hay esperanza.

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