10 agosto 2010

La Verbena o "pasmobelarra"

Una de las plantas medicinales de uso popular más utilizadas en Gaztelu, Tolosaldea y alrededores, es la verbena, Verbena officinalis, también llamada por muchos pasmobelarra. La verbena es una planta herbácea perenne, vivaz, muy poco llamativa que crece en terrenos sin cultivar y en el borde de caminos hasta algo más de un metro de altura. Su tallo es erecto, cuadrangular y muy ramificado. Las hojas son opuestas, recortadas, lanceoladas y velludas por el envés. Las flores son pequeñas y de color violáceo; florece en agosto, por lo que esta época es la adecuada para su recolección.

Según el lugar, en el país vasco se llama pasmobelarra a distintas hierbas, aunque principalmente a dos de ellas, por un lado a la Verbena oficinalis y también a Anagalis arvensis. "Pasmo" en euskara significa pus o bien el microbio que genera la gangrena. Estas dos plantas se han utilizado abundantemente en cataplasmas para diversas infecciones externas y de ese uso similar se deriva la confusión en sus nombres.

La literatura científica reconoce a la verbena un efecto analgésico y digestivo y se suele recetar contra los dolores digestivos en forma de infusión de la planta entera.

La aplicación principal y más extendida es en uso externo en forma de cataplasma o en tortilla de hojas frescas o desecadas. Es eficaz en los golondrinos, clavos de pelotaris, hematomas, flemones, heridas infectadas, sinusitis, dolores reumáticos y articulares, afecciones de las vías respiratorias bajas, catarros, pulmonías, tuberculosis y pleuresía.

La cataplasma o tortilla se prepara picando las hojas en trozos pequeños y rehogándolas con un poco de aceite de oliva o girasol en una sartén, añadiendo luego una clara de huevo batida a punto de nieve para formar la tortilla. Esta tortilla colocada entre paños se aplica durante toda la noche. Otra receta consiste en añadir a la clara de huevo batida las hojas de verbena muy finamente picadas. Hay otras recetas de verbena para fabricar ungüentos de aplicación directa en la piel.

Los antiguos celtas la consideraban hierba sagrada por sus supuestas virtudes como protectora contra el mal (salpicaban la casa con una infusión hecha de hojas de verbena) y para atraer prosperidad económica y ayudar al crecimiento de las cosechas (enterrando una hoja de verbena en el terreno de la casa). Tradicionalmente, debía recogerse en verano, en un momento en que no puedan verse en el cielo el sol, ni la luna.

1 comentario:

Eli Y dijo...
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